viernes, 8 de febrero de 2019

TEJEDORA

Hacer Punto con dos agujas hace que mantengamos las agujas en ambas manos, asignando a cada una de ellas su respectiva actividad; se establece de forma inmediata la lateralidad y el control del ojo sobre la mano, logrando controlar nuestra voluntad.

La mano derecha debe introducir la aguja en el lado izquierdo, consiguiendo en el proceso atar un nudo. Sólo un constante control de la mano puede lograr tal hazaña, por lo que el poder de atención y concentración se desarrolla enormemente.

La motricidad fina de la mano estimula el desarrollo celular del cerebro y refuerza la fase física de pensar. Además, el mismo acto de tejer favorece que pensemos de forma ordenada y calmada. Está demostrado que es muy bueno aprender a tejer antes de escribir o leer, pues la capacidad de programar un acto motor muestra una estrecha relación con la escritura y la lectura. La conexión entre la movilidad de los dedos y los pensamientos flexibles favorece la creatividad (siempre surgen ideas nuevas).

Tener entre los dedos dos agujas y la suave, dócil y flexible lana es un verdadero placer. El organismo - de forma natural - va segregando serotonina (la hormona del bienestar) y eso favorece el buen humor. Ir tejiendo una malla bella, resistente y útil, punto a punto, de forma concentrada y sosegada y con nuestras propias manos, produce una profunda satisfacción.

Todo lo que se relaciona con el tejido exige orden, por eso hay que tener un estuche para guardar las agujas y una caja donde ir guardando las lanas. Es imprescindible ir haciendo un muestrario para poder tocar nuestra labor, acompañado de un dibujo y las explicaciones por escrito, así iremos viendo nuestra evolución y progreso en el trabajo que vamos realizando.



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